David Arterburn es una de esas personas privilegiadas que supo desde niño a qué quería dedicarse. Afortunadamente para él, para sus pacientes y para la comunidad científica y médica, el Dr. Arterburn (en inglés) ha tenido mucho éxito en la profesión que eligió.
Tras aprender los fundamentos de biología, química y fisiología humana en la escuela secundaria, el joven Dr. Arterburn quedó fascinado y supo que quería ser médico. Una vez en la facultad de medicina, estaba bastante seguro de que quería ser cirujano, ya que siempre había disfrutado trabajar con las manos. Sin embargo, terminó eligiendo un camino diferente cuando se dio cuenta de cuánto disfrutaba hablar con los pacientes y ayudarles a afrontar sus problemas de salud.
Durante su formación en la University of Texas en San Antonio, la trayectoria del Dr. Arterburn comenzó a centrarse en ayudar a los pacientes a manejar enfermedades crónicas relacionadas con el peso, como la diabetes, la enfermedad del corazón, la hipertensión y la artritis. Por lo general, a los pacientes que desean o necesitan perder peso, los médicos les recomiendan aumentar la actividad física y llevar una alimentación más saludable. Sin embargo, una conversación con uno de sus pacientes hizo que el Dr. Arterburn se diera cuenta de que el entorno físico de San Antonio hacía difícil que las personas adoptaran hábitos saludables para perder peso.
Recuerdo una conversación en particular en la que hablábamos sobre cambios de comportamiento relacionados con el peso y otros problemas de salud, y él simplemente dijo: “Hace demasiado calor aquí”. Entonces intenté convencerlo de que hiciera ejercicio. Él respondió: “¿Para qué? ¡Hace muchísimo calor en Texas!”.
El Dr. Arterburn sabía que no era solo el calor, sino también el impacto de la cultura gastronómica local, que incluía la popular comida tex-mex, con un alto contenido calórico, lo que contribuía a las dificultades de sus pacientes. El Dr. Arterburn comenzó a utilizar la toma de decisiones compartida (en inglés) para hablar sobre la cirugía bariátrica con pacientes que no podían perder peso mediante cambios en la alimentación y el ejercicio, y cuyo peso afectaba gravemente su salud y bienestar.
Durante muchos años, el Dr. Arterburn y sus colegas estudiaron la seguridad y los resultados de la cirugía bariátrica en relación con la pérdida de peso. Se centraron especialmente en la seguridad a largo plazo debido a los graves efectos secundarios (incluidos daños en las válvulas cardiacas e hipertensión grave) que habían afectado a muchas personas que usaron el medicamento para adelgazar fen-phen en la década de 1990. Con el tiempo, las investigaciones del Dr. Arterburn demostraron que la cirugía bariátrica era segura y eficaz para la mayoría de los pacientes.
Hace dos años, el Dr. Arterburn presentó los resultados de su investigación sobre cirugía bariátrica en un congreso médico. Tras finalizar su presentación, conoció al Dr. Andrés Acosta (en inglés), médico e investigador de Mayo Clinic , quien deseaba conversar sobre sus hallazgos. Este encuentro dio origen a una colaboración entre ambos. El Dr. Acosta ya había desarrollado un modelo basado en genotipado y fenotipado para comprender mejor cómo los medicamentos GLP-1 (como Ozempic y Wegovy) influían en la pérdida de peso de los pacientes y en su experiencia con los efectos secundarios. La investigación del Dr. Arterburn y del Dr. Acosta será de gran utilidad para pacientes y médicos, especialmente al evaluar las mejores estrategias individuales para perder peso.
No había realizado ninguna investigación genética relacionada con el impacto de los medicamentos GLP-1 en la pérdida de peso. Pero cuando vi sus datos preliminares, observé que podían predecir diferencias de hasta dos veces mayores en la respuesta a estos tratamientos entre las personas con genes asociados a una buena respuesta y aquellas que no los tenían… Esto me pareció realmente sorprendente. Le dije que nunca había visto nada parecido ni en bariatría ni en medicina del comportamiento. Pensé que era uno de los avances más prometedores que había visto en mucho tiempo.
Aunque el Dr. Arterburn aún no había trabajado con el KP Research Bank, lo conocía gracias a sus colegas y pronto descubrió que el modelo del Dr. Acosta podía probarse utilizando datos del Banco de Investigaciones. Al Dr. Arterburn se le aseguró que el proyecto podría llevarse a cabo con éxito, ya que aproximadamente 22,000 participantes del Banco de Investigaciones habían tomado alguno de los seis medicamentos aprobados por la FDA para perder peso.
Como resultado, el modelo desarrollado en la Mayo Clinic se está evaluando ahora en una muestra mucho más grande y diversa del KP Research Bank. Esto ayudará a determinar si el modelo funciona en personas de distintos orígenes étnicos. De ser así, será una herramienta fundamental para ayudar a las personas a decidir si desean utilizar estos medicamentos para perder peso.
En esencia, lo que analizaremos en estas 22,000 personas es: “¿Cómo cambia su peso con el tiempo? En las personas con diabetes, ¿qué sucede con sus niveles de azúcar en la sangre? ¿Es posible clasificar de manera eficaz a los pacientes entre quienes responden al tratamiento y quienes no lo hacen, de forma similar a como se hizo en la Mayo Clinic?”. Si esto es así, si podemos clasificar a las personas usando esta información genética, significará que existe una base genética para estas diferencias en la respuesta al tratamiento que hasta ahora desconocíamos.
Y si esto se confirma, creo que será una de las informaciones más importantes que tendremos sobre el tratamiento de la obesidad. Porque con esta información, nuestra conversación sobre la toma de decisiones compartida cambia. Es más personalizada, más informada, y los pacientes pueden evitar exponerse a los efectos secundarios de medicamentos que probablemente no les resulten eficaces.
Los resultados iniciales estarán disponibles a finales de este año y se compartirán en futuros boletines del Banco de Investigaciones. El Dr. Arterburn agradece enormemente la oportunidad de realizar esta investigación utilizando el recurso único que ofrece Kaiser Permanente.
(El Banco de Investigaciones) crea un recurso que, hasta donde sé, no existe en ningún otro lugar. No está disponible de esta manera en las bases de datos de los NIH (con información procedente de las historias clínicas electrónicas de los pacientes). Por lo tanto, es un recurso verdaderamente único que nos permite abordar simultáneamente múltiples preguntas sobre beneficios, riesgos y efectos secundarios. Esto es muy valioso.


